Una empresa española comercializa la primera mascarilla europea que se descompone en abono

La empresa que las fabrica, Mascarillas Béjar, asegura que pueden degradarse en 8 semanas

como hacer compost con restos de poda

La pandemia no solo ha traído consigo restricciones y caos sanitario. Su huella medioambiental también es notoria. Y es como recuerda la empresa Béjar, 705 millones de mascarillas contaminan mensualmente el planeta, sólo en España. Según los cálculos de esta compañía, con sede en Salamanca, una quirúrgica tarda entre 300 y 400 años en degradarse. ¿Su propuesta? Diseños que se descomponen en abono en un plazo que estiman de unas 8 semanas y reducen un 62% las emisiones contra el cambio climático.

Se trata de la primera solución de este tipo ideada en Europa, como anuncian en su página web corporativa. «Conseguimos esto utilizando PLA, un material biodegradable proveniente del maíz, la yuca o la patata. Somos los únicos de Europa con certificados de nuestros tejidos compostables», afirman.

Como relatan, dichas mascarillas -disponibles tanto quirúrgicas como FFP2- se puede descomponer bajo las condiciones del compost. Un procedimiento en el que participa el hombre y que adelanta el proceso natural de descomposición biológica con la ayuda de temperatura y microorganismos. «En este proceso el material dará dióxido de carbono, agua, minerales y abono orgánico», indican.

A diferencia de las mascarillas FFP2 y mascarillas quirúrgicas tradicionales, que deben desecharse en el contenedor marrón o de restos, las mascarillas compostables deben desechar en orgánico para que se puedan descomponer correctamente, como recuerda la empresa. ¿Su precio? Entre 0,40 y 0,70 euros la unidad. Ya están a la venta en su web aunque advierten que debido a la demanda su envío no se efectuará hasta septiembre.

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